متصدع
Rezar por una vida más o menos tranquila.


Ring, ring.
domingo, 13 de mayo de 2012

Otra vez es muy tarde. Lo deduce porque no hay sol y el cielo está demasiado oscuro como para acabar de atardecer o ir a amanecer. Hace tanto tiempo que perdió la noción de la vida. Hace tanto tiempo que ya no siente.

Una madrugada más, está tumbado en la cama mirando al techo, mordiéndose el labio y maldiciendo interiormente. Una madrugada más le acompaña en la cama una chica de la cual no recuerda el nombre y a la que mañana tendrá que largar como a todas las anteriores.

Ha buscado y buscado. En muchas chicas, en muchos sitios. Pero aún no ha encontrado a una como ella. Aún no ha encontrado a ninguna con la piel tan suave, las piernas tan bonitas, los labios tan cremosos, los ojos tan profundos, las manos tan delicadas como las de ella. Y sabe que no lo hará. Sabe que como ella no hay dos, y que solamente dos opciones tiene: volver a por ella, o acabar con su búsqueda y seguir hacia delante. Y como la primera es demasiado difícil, continua con la segunda hasta que, simplemente, el destino la traiga de vuelta.

Aunque sabe que cada vez que toca a otra, cada vez que se acuesta con otra, cada vez que le dice lo mismo que le decía a ella a otra, algo dentro de él le sangra, le duele. Pero, ¿qué puede hacer si ella ya se ha ido? ¿Qué? Nada. Seguir hacia delante. Seguir hacia delante y aceptar que hizo mal, que erró. Seguir hacia delante y arrepentirse día a día de sus actos. Seguir hacia delante e ir a su parada de bus a verla bajar y a verla abrazarse a su otro chico. Seguir hacia delante e intentar sobrevivir.

Todas las chicas que han pasado por su cama eran guapas. Eran listas. Estaban buenas. Eran casi perfectas. Y siempre casi, porque no eran ella. Todas estaban preciosas mientras follaban, pero no tenían su encanto. Todas estaban bellísimas durmiendo, pero no tenían su dulzura. 

Y cuando tienen que irse, todas le dicen eso de: ‘¿Me llamarás?’ Y él dice: ‘En cuanto pueda.’ Aunque sabe que no lo usa y que siempre lo tiene en el bolsillo, con el volumen al máximo, desbloqueado, para que nada impida que llegue esa llamada que lleva esperando tanto tiempo. 

Y no llega..






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