متصدع
Rezar por una vida más o menos tranquila.


Disculpas.
domingo, 13 de mayo de 2012

- Eh, lo siento... De verdad, por favor, perdóname. – dice mientras agarra su barbilla con la mano e intenta que ella le mire. Una pequeña lágrima se desliza por su mejilla y aterriza en la mano de él. Ella sigue callada, sin decir nada. Quieta. Probablemente ni siquiera respire. – Por favor. ¿Qué tengo qué hacer? Dímelo. Lo que sea. Lo haré. Pero tienes que decirme algo. Por favor.

-         Te odio. – susurra.

Él se queda inmóvil. Paralizado. No sabe qué decir, no sabe qué contestar.
Retira la mano de la barbilla de la chica y deja caer el brazo. Ella se aleja al otro lado de la cama y de pega a la pared, hundiendo la cabeza entre las rodillas. En silencio, siempre en silencio.

La lluvia sigue cayendo y las gotas resbalan por la ventana como las lágrimas por su mejilla. La luna brilla fuera, en la calle. Donde la vida sigue, el mundo da vueltas. Los corazones continúan latiendo, los pulmones inhalando y exhalando aire. Las sonrisas mostrándose.

Lo que nadie sabe es que las lágrimas de aquella chica pesan más que todos los recuerdos de una vida juntos, que cuando caen la arrastran al suelo y más abajo, hasta el pozo que la vida le cavó y al cual esa misma memoria la envía siempre que vuelve a pasearse por su mente.






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